lunes, 18 de mayo de 2015

Descanso lucrativo

por Fabio Zesati Villarreal

La serie de Rápido y Furioso no puede contar más que puras carreras. Son películas de acción; cualquiera que espere algo más profundo está en el lugar incorrecto. Se puede pensar y dudar en ellas, pero ahora se convertirá en un thriller. Por lo tanto, no hay mucho que decir más que se disfrutan llanamente; no causan daño como los puristas del cine creen.
Si se supone que estas películas se disfrutan sin tanto drama, ¿cómo es que ahora la última de la serie se toma demasiado en serio, todo por la muerte de uno de los actores? Ves el tráiler, el póster, la cancioncita que se hicieron. Todo es una misa virtual en la que los productores y la compañía ganarán millones de dólares. No hay duda de que los actores sienten una grave pena por la pérdida de un amigo. ¿Cómo saber si sucede lo mismo con los productores sienten si no cabe la posibilidad de que uno de ellos evita aclamar “How are we gonna fix this shit up?” De verdad no parece sentirse un aire de compasión, sino de venta por la muerte de otro, de una explotación por la pena de un famoso.
No es nuevo que la industria venda para “honrar” la muerte de las celebridades.  Paga $50 por la colección de álbumes en vez de unas velas para el difunto. Compra el DVD del actor del cine de oro que no podemos quitarnos de la cabeza. Le pasa a cantantes, actores, músicos y hasta escritores. Parece que nadie se salva del lucro difunto.

Aquiles nos muestra que es difícil dejar descansar a los muertos queridos. No creo que venda sus pertenencias como si el espíritu obtuviera ganancias. Ni qué decir de la familia que conserva los derechos: lloramos un poco a cambio de la riqueza. Se sufre para luego disfrutar de la vida, como si en verdad las lágrimas llenaran un jacuzzi.

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