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miércoles, 1 de abril de 2015

Masaryk no ha recuperado sus emblemáticas terrazas.

Los restaurantes de la planta baja del edificio Pasaje Polanco todavía no pueden sacar mesas a la recién estrenada banqueta de la avenida Masaryk.


Vista actual del Edificio Pasaje Polanco.
Por: Emilio Álvarez

Después de más de los 18 meses que se estipuló durarían las obras de remozamiento de la Avenida Masaryk, el proyecto no está terminado y los restaurantes que ocupan el primer nivel del emblemático edificio no han podido atender a su clientela ‘al aire libre’. A manera de coro entonan los locatarios reportar pérdidas del 70% a causa de las obras. Algunos restaurantes míticos del barrio como Klein´s y Nautilus (que se establecieron hace 53 años) parecen ser los menos afectados si se les compara con otros que han tenido que cerrar: Te Nutres dejó de operar en octubre del año pasado.
Así lucía la banqueta de Masaryk antes de las obras de remozamiento de la avenida.
‘Cuando empezó la obra les mostraron (a los propietarios) un proyecto de cómo iba a quedar afuera: toldos y todo… Y a la mera hora ya que se terminó la obra no quisieron dar la firma para sacar los enseres.’ Comenta Israel Hernández encargado del restaurante Nautilus. Existen dos teorías que explican las causas del problema. La primera recae sobre el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) que recoge en su Catálogo Nacional de Inmuebles con Valor Artístico el edificio de usos mixtos Pasaje Polanco. Cuando se retiraron los toldos que cubrían la acera de Masaryk la fachada quedó visible y las autoridades del INBA convinieron no volver a dejar que se obstruyera. ‘Con la salida de Víctor Hugo Romo (antiguo Delgado de la Miguel Hidalgo) los permisos quedaron detenidos, pero los permisos están a punto de ser expedidos’ comenta el encargado de Klein’s que pide no ser citado por su nombre.

La recién estrenada banqueta de granito gallego.

Vista de una de las terrazas que antes operaban sobre la
acera de Masaryk.

Pero el conflicto no termina ahí y la ley no es igual para todos. Las terrazas de los restaurantes que ocupan también la primera planta del ‘Pasaje Polanco’ pero de sus costados transversales (calles Oscar Wilde y Julio Verne) siguen operando con normalidad, pues no ha habido motivo para retirar los toldos sobrepuestos en la estas fachadas del inmueble. ‘El arreglo está por venir’, comentan los locatarios, quienes temen que el cambio de administración en la Miguel Hidalgo detenga el convenio y prefieren no hablar mal ni más de la cuenta.

Restaurante ubicado en Pasaje Polanco sobre la calle Julio Verne.


jueves, 26 de marzo de 2015

Gómez-Pimienta: ‘La arquitectura siempre es una colaboración’

El Arquitecto Bernardo Gómez-Pimienta fue uno de los 8 invitados 
al concurso para el diseño del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
Por: Emilio Alvarez

Bernardo Gómez-Pimienta, como arquitecto de los buenos, es un esteta nato. Viste de negro de lunes a viernes y de beige los días de asueto. Maestro en Arquitectura por Columbia University, Bernardo ha visto sus ideas materializadas en varias escalas: desde la Escuela Nacional de Teatro hasta el sillón IA pasando por el Hotel Habita y la casa MTY. Fundó su oficina bgp arquitectura en 2003, después de un prolífico periodo en TEN Arquitectos y hoy se consolida como uno de los 8 mejores arquitectos del país. Al observarlo esbozar sus ideas desde la pluma fuente que sujeta con cierto desenfado, es evidente que su mano está muy bien conectada con su cerebro.

-¿Gomez-Pimienta es apellido compuesto?
Sí.

-¿Cómo fue tu acercamiento con la arquitectura?
Uy…uhm. Pues mira, en mi familia no había ningún arquitecto y desde niño lo único que me interesaba era la arquitectura; así que nunca hubo dificultad de tener que seleccionar que quería hacer, era la única opción y no había otra. Empecé a visitar edificios, visitar ciudades y poco a poco irme interesando en la arquitectura. 

-Estudiaste en la Anáhuac y ahora eres director de la carrera de Arquitectura en esa universidad. ¿Cómo fue tu época de estudiante?
Antes no teníamos el edificio en el que estamos actualmente, estábamos en unas bodegas lo cual era bastante interesante porque realmente podías ‘ensuciar’ el edifico. Teníamos algunos profesores muy interesantes, por ejemplo, tome clases con Mario Pani, también estaba dando clases Legorreta y Agustín Hernández (que sigue dando clases en la Universidad). Y conociendo amigos y gente nueva con los que seguimos siendo amigos 30 años después.

-¿Qué se enseñaba en la Escuela que ahora no y viceversa?
Digamos que la parte de cómputo era inexistente. Ahora tenemos el FabLab y todo se hace de manera digital. En esa época teníamos que estar dibujando todo, incluso teníamos clases de acuarela. 

-Que ahora no existen…
Tendríamos que volverlas a retomar, eran buenísimas. Y había profesores muy buenos. Gente que había estudiado en la Academia de San Carlos como Mendiola, el arquitecto de la Fuente de Petróleos y la Catedral de Toluca.

-Además de diseñar museos, edificios y casas; y participar en los concursos de arquitectura más importantes a nivel nacional, diseñas muebles... ¿Cómo comenzaste con los muebles?
Pues era muy fácil. En esa época el país estaba cerrado a las importaciones, entonces no había ninguna marca internacional de muebles. El mercado estaba sumamente limitado. Ahora vas a Masaryk o cualquier lugar de la Ciudad de México y tienes muchísimas empresas que venden muebles extranjeros: desde Vitra, hasta la que se te ocurra. En esa época no había, entonces si querías un mueble especial lo tenías que diseñar. Eso me llevo a diseñar primero sillas y mesas empezando primero con los herreros y los carpinteros en la obra. Nos tomaba hasta un año para fabricar un mueble, teníamos que perseguir a los maestros para hacer uno, dos, tres y hasta cinco prototipos. Entonces claro que le interesaba más colocar las viguetas en la casa o el edificio que hacer el prototipo de una silla 5 veces.

-¿Cuál fue el primero que diseñaste?
De eso no me acuerdo, pero eran sillas y mesas. La falta de opciones fue la que me llevo a ponerme a diseñar.

-Pero sigues diseñando muebles aún con la oferta de las marcas extranjeras…
Al final es la misma disciplina. Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo. Con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. Los arquitectos antes siempre diseñaban mobiliario.

-Y no solo has diseñado mobiliario… ¿Cómo bautizas tus piezas de diseño?
Varía. En algunos casos tiene que ver con el nombre del cliente; en otros casos son islas; a veces son estrellas, que en el fondo son muy parecidas a las islas: son puntos rodeados de nada. Esto al final tiene mucho que ver con el mobiliario: es una pieza que puedes cambiar de lugar y está en medio de nada. 

-Tú diseñaste el proyecto de regeneración de la Avenida Masaryk.
El proyecto lo diseñamos todos. La arquitectura siempre es una colaboración, nunca es una sola persona, creo que eso es muy importante de mencionar.

-Más que un proyecto parece ser un detonante para que algo suceda...
Masaryk es un proyecto urbano, un proyecto muy complejo porque en lugar de tener uno tienes 200 clientes que al final todos se convierten en especialistas y todos tienen sus ideas preconcebidas. Es una buena oportunidad para demostrar que la ciudad se puede mejorar y no solo deteriorarse. Efectivamente es como el fondo para que sucedan otras actividades.

-Por ejemplo…
Que haya restaurantes, que haya tiendas, que la gente pueda pasear, que haya turismo, que puedas pasear a alguien en silla de ruedas y que gente con discapacidades también pueda caminar sin ningún obstáculo. En fin, que la ciudad sea utilizable para todos; que el espacio público sea eso: Espacio Público.

-Concursaste para construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.
Fuimos nada más 8 invitados en todo el país. Fue un proceso muy llamativo ¿Cómo diseñar uno de los 4 aeropuertos más grandes del mundo? Es un programa sumamente complejo. La seguridad cada vez es más estricta; los controles que se tienen actualmente son obsoletos y se podrían evitar con nuevas tecnologías que no se han incorporado en ningún país; los flujos de gente son tales que tienen una dinámica muy particular. El proyecto también está planeado para ser un detonante. Esta zona es una de las más desaprovechadas de la ciudad. Aprendimos mucho, y como en todos los concursos uno gana y los demás perdemos. 

-¿Qué opinas del proyecto ganador?
Que está muy interesante y que bueno que esté Foster ahí metido. La información que hemos visto tampoco es demasiada. Es un terreno con muchas complejidades: el subsuelo es sumamente complejo; se inunda 20cms por año; es una zona desconectada del tejido urbano. Se tendrán que hacer muchas cosas para que el edificio funcione: desde obra hidráulica hasta transporte público y vías de acceso.

-¿Qué piensas de su trabajo?
Tiene muy buenos aeropuertos construidos.

-Peter Cook escribió que tu arquitectura es cool y nunca tediosa…
Suena bien. Si lo dijo Cook, suena bueno.

-Tienes una colección extensa de libretas con tus dibujos…
Alguna que otra… creo que estoy en la 126.

-¿Qué dibujas?
La gran mayoría son cosas de la vida diaria, lo que pasa en los proyectos o en la obra. Tengo 20 libretas de viaje. Libretas de recorrido por diferentes países o ciudades donde en lugar de tomar una foto que ni siquiera volteas a ver; tienes que analizar, trazar lo que tienes frente a ti y hacer un trabajo de síntesis y de reflexión. Al final acabas reconociendo a ritmo las proporciones y los materiales y te fuerza realmente a estudiarlo y a verlo un poco mejor.
Mapas, edificios, objetos y platos de comida entre sus dibujos de viajes.

Conoce su trabajo en: www.bgp.com.mx