lunes, 20 de abril de 2015

La depresión tuitera de @sosadtoday

Las tribulaciones de @sosadtoday
Por Juan Pablo Ramos

Soy un enorme admirador de @sosadtoday. Esta cuenta de Twitter (que ahora posee más de 200,000 seguidores; entre ellos Tavi Gevinson, Sky Ferreira, Miley Cyrus) ha sido acusada en repetidas ocasiones de trivializar la depresión, y ha sido vilipendiada por algunos articulistas en Estados Unidos.
Administrada por Melissa Broder, joven californiana que ha revelado parcialmente su identidad, la cuenta registra día tras día los desvaríos de lo que es, o se supone que es, la depresión de un adolescente. El origen de la cuenta es bastante simple: hace dos años Melissa decidió abrirla, seguir a gente “rara”, y twittear “hacia el vacío”, purgando sus cuitas. Pero su estilo es poco convencional. Lo que parece que ya hizo Werther hace ya casi dos siglos, @sosadtoday lo hace con humor. Podemos leer cosas como: “fuck me at taco bell”; “sext: i hate my body”; “i never leave the house”; “welcome to anxiety sponsored by depression”; “I like long walks in my head and love that will never happen”; “horny for pizza and aloneness”; “comparing myself to everyone and losing”. La estética de @sosadtoday es gramaticalmente floja (todo en minúsculas), y oscura, propia de Tumblr: colores violetas, armas, flores y referencias a lo chillwave y a lo grunge. Estos breves mensajes quizá no posean a primera lectura ningún sentido ni valor intrínseco (y mi texto no pretende otorgárselos a la fuerza): como un tweet están condenados a ser mensajes que tienen la misma duración que la de una burbuja. Lo que me atrae de esta cuenta tiene otro tipo de implicaciones.
Desde mi adolescencia temprana batallé con soledad, depresión, ganas de encajar y todas esas cosas que parecen casi necesarias en esa fase. Podría afirmarse, con indolencia, que un adolescente puede escoger no estar deprimido. Sin embargo, varios factores contribuyen a que esto suceda de manera ineluctable. La apariencia, el consumismo, la presión cultural a vivir de acuerdo una imagen contribuyen para que la imagen personal se sienta inestable e insatisfecha (“being cool seems like a lot of work”).
Y este inseguro despliegue de autoconsciencia aparece enmarcados en nuestra época, pletórica de relaciones efímeras como Tinder y grandes banalidades como las Kardashian. De modo que si @sosadtoday no logra comunicar eficazmente las frustraciones de la juventud hoy en día, por lo menos puede patentizar las causas que las provocan. La gran cantidad de followers que este sitio web tiene quizá nos habla de un sector que cree que ser feliz ya no es ser sinónimo de ser interesante, o es sinónimo de falsedad. Más bien, revela el aspecto melancólico de nuestra época consumista; el lado colmado, paradójicamente, de vacío.
Sin embargo, el mayor mérito de esta página web es no tomarse demasiado en serio. Un ejemplo: cuando @sosadtoday escribe: “wooohooo friday night motherfuckers! jk [just kidding]” en realidad no está diciendo de forma literal que disfruta del viernes por la noche en completa soledad, ni que lo detesta, más bien está diciendo: estoy solo y me puedo reír al respecto de eso. Lo mismo con respecto a la tristeza, la inseguridad, el pesimismo, la agorafobia y el suicidio.
En resumen, @sosadtoday no explota la depresión. Tal vez no sea literatura, ni posea ningún mérito artístico; tal vez ni siquiera es algo como tal (ya que se tiene esta falsa idea de que las redes sociales son el nuevo acervo de la alta cultura y la herramienta para la más densa crítica social); pero logra algo que muchos no logran: burlarse de la propia desesperanza, y de paso, del zeitgeist a grandes rasgos. Es evidente que no hay nada en serio en @sosadtoday, tan sólo el propio egocentrismo que destila mediante cuatro o cinco tweets al día, dialogando con lo más trash y vacuo que puede proporcionarnos la cultura popular hoy día: Coca Cola, Taco Bell, Lana Del Rey, etc. Y aquí emerge lo pop como forma de indomabilidad. La página juega con los mismos elementos que de alguna forma representan a la juventud de hoy: helada y trivial como un ice bucket challenge de seis segundos en Vine: congelada en su propio delirio e indecisión.

Mientras su discurso dure, @sosadtoday aportará la dosis diaria de cinismo que todos necesitamos. Por lo que a mí respecta, casi me atrevería a afirmar que pocos libros han tenido tanto efecto en mí como la lectura de esta vil cuenta de Twitter. 

lunes, 13 de abril de 2015

Pasando por Álvaro Obregón

Pasando por Álvaro Obregón


¿Y los comerciantes?


Por Luzmila Terwes Posada

Domingo 22 de marzo. Voy por el corredor cultural de Álvaro Obregón. Con motivo del Ecofest, la gente se congrega para comprar productos orgánicos y conocer las empresas que fabrican mercancías ecológicas. Cruzo la calle. Justo a la altura del Centro de Cultura Casa Lamm, un señor se encuentra sentado en una maceta; a sus pies, un conjunto de bolsas, flores, jarras y manteles de papel hechos a mano. Me acerco a él y le digo que si puedo hacerle unas preguntas. Su primera respuesta es que si le voy a comprar algo. Lo convenzo al decirle que sí.
—¿Cada cuánto se pone aquí?
—Sábado y domingo nada más.
—¿Cuánto le lleva hacer las bolsas y venderlas?
—Como cuatro o cinco horas. Y la venta es muy baja. A veces ni hay. Ahorita ha pasado más gente por el tianguis que está ahí. Pero por ejemplo, la semana pasada, estuvo vacío. Gracias a Dios, llevo unos $400 de ayer y hoy.
—¿Este trabajo le da suficiente para vivir?
—Pues tal vez. Nada más para la comida. Pura comida. Pero la gente no quiere comprar.
—¿Por qué cree que las personas no compran?
—Mucha gente viene de afuera, de otro país, pero no quiere ayudar a la gente pobre, gente jodida que vive acá. ¿Por qué ve que la gente anda aquí caminando con la bolsa? Porque no tiene empleo, no tiene trabajo. Eso es lo que pasa. Pero mucha gente viene de otro país. Nomás pregunta: “¿Cuánto cuesta?” “Vale $100” “Ay, está caro”. Y se va. Luego dicen: “Ahorita regresamos” y no vuelven. Está difícil la cosa ahorita.
—¿Qué piensa al respecto de los vendedores de la calle?
Flor hecha de palma de plástico (rafia).
Material empleado por los comerciantes.
—Es mi trabajo. A eso me dedico. No hay de otra. Hay mucha competencia en Oaxaca. Allá en  mi estado también hacen lo mismo. Ya no hay venta. O hay venta, pero paga barato. Paga $35 o $40 la bolsa. Y material, ¿sabes cuánto cuesta el kilo de material? Vale $140. Pero no mucho, un rollito. Tengo que surtir unos 500 a 600 para hacer 6, 7 u 8 bolsas. Por eso lo que me gano, unos $100 para la comida y otros $100 para el material, no alcanza, porque no hay venta. Pero cuando hay, y vendo unos $1000 o $500, entonces sí alcanza. Pero cuando es bolsa, imagínese. Tengo tres niñas que van a la escuela. No alcanza. Tal vez me quedo sin comer. O tal vez como frijol con sopita nada más.
El señor me muestra una credencial. Me explica que es su permiso para poder vender en las calles y que le costó$300, pero aún teniéndolo, le prohíben vender en las zonas en las que se coloca:
Permiso vigente para vender en las calles.
—El gobierno sigue haciendo sus cosas porque no deja. El Mancera no deja andar a la gente en la calle. Puro pleito, puro pleito. Tenemos un permiso, pero la policía dice que no vale, mira. Si no tengo eso, me llevan al bote. Dice que no hay que molestar, que no se puede andar acá. ¿Entonces quién manda? El Mancera, la policía, y dicen que no puede estar el comerciante. Ésa es la bronca. Yo estoy sentado acá. La gente pasa, pero no compra. A nadie le importa la gente que está más jodida.
—¿En qué otras partes hace sus ventas?
—Hay muchos del estado que vienen por acá, por Condesa, San Ángel, por Coyoacán. Yo nada más me pongo aquí y en la Condesa. Pero Zona Rosa, si puedes, pasa lo mismo, lo corre a uno la policía o la camioneta. Si viene la camioneta, se lleva las cosas, y tanto trabajo, imagínese. Por eso ando con mucho cuidado, porque si viene, se lleva todo y ya no regresa.
—Si tiene su permiso, ¿por qué la policía le impide vender?
—Pues ahorita ya calmó tantito. Hace quince días fue la marcha. Hay una licenciada que lleva el grupo, va a esto, a lo otro, va moviendo este papel, porque si lo deja así, ya no vamos a poder vender. Tengo que ir a la junta cada ocho días aquí por Reforma. Todos los lunes. Pago $20 para entrar.
—¿Algo más que quiera agregar?
Bueno, quiero hablar más, pero ya no tengo más palabra. Porque estoy pensando en lo que deja el gobierno, en trabajar, algo, pues, que llegue la gente. Es todo. Es lo último. Quiero hablar más, pero como que no.
           Al finalizar la entrevista, el señor se muestra más abierto. Cuando llega su familia, me la presenta, y todos hablan un poco sobre su pueblo y lo difícil que es vender aunque sea unas flores. La gente que pasa cerca de nosotros no se detiene a mirar. Uno que otro pregunta los precios de una bolsa o unos manteles, pero sonríen y no se llevan nada.

Dibujar no es fácil

Dibujar no es fácil

Una entrada al mundo del dibujante


Por Luzmila Terwes Posada

Martes 24 de marzo. Dann Djinn nos habla brevemente de la carrera de animación y del trabajo del dibujante. También nos cuenta su experiencia como maestro en The Cube, escuela que imparte cursos complementarios para las licenciaturas de artes y diseño.

P. ¿Qué nos puede decir de usted?
R. El ser maestro me gusta mucho, el estar estudiando animación, efectos especiales, la anatomía. Especialmente el dibujo me ha llenado bastante, y me agrada. Todo tema tiende a ser muy fácil a los ojos de los demás, pero cuando realmente te empiezas a enfocar en un tema en especial para tu carrera, vas viendo que te puedes encontrar con muchos elementos, y que tienes que aprender de ellos. Eso es lo importante y lo interesante.

P. ¿Cuál es su mayor objetivo como dibujante?
R. Uno es ser reconocido en el medio como artista, como ilustrador digital, animador. Otro es el poder producir animaciones, ya sean cortos o largometrajes, que puedan aportar a una cultura en desarrollo como es la mexicana, ya que se han perdido muchos valores; y muchas de las cosas con las que no estoy de acuerdo como artista, me gustaría enfocarlas y plasmarlas de una manera entretenida.

P. ¿Qué tan difícil es llegar a ser reconocido en el medio?
R. Sí es difícil, porque se necesita dedicación; además de dominar técnicas, el dibujo y la animación, se necesita de una disciplina para sacar varios proyectos. Hay quienes han tenido lo que puede decirse suerte o talento. Aunque hay que decir que más que talento, es el trabajo duro. Pero sí, como que todo se les ha predispuesto, el momento y el lugar,  para sacar adelante sus proyectos. En cuanto a la animación y la ilustración digital, son tus proyectos y eres tú. Puedes tener un productor, que es el que puede conseguir clientes y promover tus trabajos, pero si no te encuentras dentro de una empresa, eres tú el que vende tu producto, lo cual es una chamba bastante pesada.

P. ¿Cómo está la competencia?
R. Es dura, pero no por la gente que compite. Sí es pesada, pero realmente el problema es el cliente, vienen siendo las empresas. Desgraciadamente como estamos hoy en día, ha habido mucho monopolio. Son pocos los que están dispuestos a pagar.

P. ¿Cuál es la parte más difícil de ser maestro?
R. Yo creo que una de mis virtudes es la paciencia. Es una de las cosas más difíciles, porque de repente te tocan alumnos demasiado ágiles o los que no lo son tanto. Otra parte difícil de ser maestro es cuando un alumno no entra dentro tu método de trabajo.


Dann Djinn en el salón en el que imparte sus clases

P. ¿Cómo es eso?
R. Tú tienes una metodología de enseñanza, un proceso, pero a veces, algunos de estos alumnos no les entra en la cabeza el tipo de trabajo que les estás mostrando. No lo captan, no lo entienden. Al ser de esa manera, lo más difícil es adaptarse a ellos en ocasiones. No siempre lo es, pero sí llega a haber momentos en los que te pueden romper la cabeza. Por ejemplo, la proporción y la simetría humana, les cuesta mucho trabajo. A veces, por más que se les ha repetido las medidas del cuerpo, los brazos, las piernas, el torso, de repente, en los ejercicios no las siguen, cambian el volumen y las proporciones. En esos casos, puede llegar a exasperarte en cuanto a cómo darles a entender. Ésa es, digamos, la parte más difícil para mí. Debo encontrar una forma de llegar a ellos para que puedan comprender lo que trato de enseñarles.

P. ¿Qué hace usted para motivarlos cuando sienten que no pueden?
R. Trato de hablar con ellos. Desgraciadamente aquí no trabajamos con la inspiración. A lo mejor sí una inspiración personal, pero inspiración como arte, no. Tratamos de no hacerlo, porque no somos una academia de arte como tal, que es la que lleva al alumno a que esté todo el tiempo inspirado. La inspiración es importante, sí, pero no es necesaria para trabajar. Podemos motivarnos a veces por medio de la competencia, o la ilusión, no una falsa, sino una posible de alcanzar. Una manera que me ha funcionado es retar a mis alumnos. Mostrarles mis trabajos para que comparen con los suyos y vean el tiempo que yo he tardado en llegar hasta donde estoy.  A ellos les ha llevado meses. A mí me tomó años. Al enseñarles que el trabajo duro tiene sus recompensas, se motivan, les gusta ver que la meta sí es alcanzable.

P. ¿Por qué cree que algunos dibujantes no logran sobresalir o cumplir sus metas artísticas?
R. Los artistas en general son personas egocéntricas, personas que tienen el ego muy grande. Ellos sí han trabajado, se han esforzado por mejorar, pero en cuanto viene alguien a corregirlos, y ven que esta persona, en teoría, no ha trabajado lo que ellos sí, no permiten esa crítica, lo cual también está mal, porque es una opinión aparte. Entonces, quiere decir que la opinión que deben de tener siempre las personas que van a criticar su trabajo, es la misma que ellos se han forjado a partir de sus estudios. Está mal. Porque el arte está dirigido ¿para quiénes? Para los que no son artistas generalmente. Poner este tipo de personas como maestros, y que ellos mismos se den cuenta de lo que están haciendo, es un error, al igual que gente que no haya tenido la experiencia.

P. ¿Cuál es la mejor parte de ser maestro?
R. Cuando ves que tus alumnos van avanzando y van rindiendo frutos. La mejor todavía es cuando un alumno llega a ser parte de un proyecto, llega a ser una persona que ya se puede desenvolver, tiene proyectos importantes y, al final, te lo agradecen: “Gracias, profesor, ya tengo trabajo”. Hasta las lágrimas te salen. Te sientes responsable de un alumno, de lo que está haciendo. Quieres darle un aprendizaje, y al ver que lo aplica, te sientes orgulloso.



Si estás interesado en algún programa de la escuela, puedes verlo aquí: https://es-la.facebook.com/TheCube3DAnimationSchool

Más que una fotografía



Más que una fotografía

Una retrospectiva centenaria


Por Luzmila Terwes Posada

Viernes 20 de marzo. Henri Cartier-Bresson: La mirada del siglo XX, exposición inaugurada el 24 de febrero, sigue recibiendo una considerable cantidad de espectadores. Extranjeros y mexicanos acuden al Museo del Palacio de Bellas Artes para conocer la  obra del fotógrafo francés, quien, a través de su lente, retrató el transcurso del tiempo, la realidad de las sociedades y la espontaneidad del hombre.

Constituida por 398 piezas, la exposición está clasificada a partir de las fases artísticas y políticas por las que pasó Cartier a lo largo de su vida; igualmente, se pueden ver secciones correspondientes a periodos en los que se vio influenciado por otros fotógrafos, o en los que sus intereses artísticos se centraron en un tema en particular.

Henri Cartier-Bresson lograr atraer la atención de la gente.
Los visitantes se dan cuenta de lo polifacético que resultó ser el compendio de trabajos: “Es muy variado todo. Como que no quiso adherirse sólo a una cosa”, dijo una chica, al concluir su recorrido por las salas. La naturaleza y la ciudad, el hombre, los defectos sociales, estructuras arquitectónicas, surrealismo, la Segunda Guerra Mundial, Italia, España, México; esto y más es lo que conforma la serie de fotografías y películas de Cartier.

Gracias a la colaboración del Centre Pompidou y la Fundación Henri Cartier-Bresson, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) trajeron a México la obra de un artista que vivió detrás de la cámara para capturar al mundo, tanto en su realidad cotidiana como en la extraordinaria, y darle significado.


Henri Cartier-Bresson: La mirada del siglo xx estará disponible hasta el 17 de mayo en el Museo del Palacio de Bellas Artes. El costo de la entrada es de $49. Los domingos es libre. Horario de acceso: Martes a domingo, 10:00 a 17:30hrs.



Ser bailarín de danza folclórica



Por Abraham Miguel Domínguez





Cualquiera pensaría que trabajar en un escenario es una actividad que conlleva glamour. Las tarimas, las luces y el aplauso del público crean una fantasía en la que el éxito se apoya para volverse real. Una de las profesiones que más ha ganado el adjetivo de glamorosa es la de la bailarín. Tener un cuerpo perfecto y ser capaz de las hazañas corporales más increíbles sin duda genera respeto y una gran admiración. Cuando uno observa a una persona que se dedica a la danza, un aura de magia es perceptible. Caminan de forma diferente, se mueven con nítida consciencia de los alcances de sus extremidades. B. es uno de ellos. Con casi diez años de experiencia al ser parte de la Compañía del Ballet Folclórico de Amalia Hernández, es un joven bailarín que ha vivido inmerso en el mundo de la danza. Ha experimentado en carne propia las grandes ventajas y aventuras que este mundo proporciona; sin embargo, no ha salido librado del sacrificio tan grande que implica estar en un escenario y dedicar su vida entera a una de las bellas artes.
            ¿Qué se necesita para ser un bailarín ballet folclórico? En palabras de Carlos Antúnez, el coordinador del Ballet, la clave es disciplina. Pero no únicamente eso. Se requiere entregar la vida entera a una profesión que demanda pasión las veinticuatro horas del día. Se debe empezar joven y tener capacidades corporales aptas para el trabajo dancístico. Esto significa que no cualquiera puede aspirar a ser bailarín. La condición física, tanto heredada como adquirida, son factores determinantes. Ya después llegan el trabajo, el esfuerzo y la disciplina para lograr ocupar un lugar en el competido ámbito.
           
Antúnez señala que la vida de bailarín tiene muchos beneficios. Viajar por el mundo y recibir el aplauso del público son recompensas que no se ganan en otras muchas profesiones. Sin embargo, aclara, es una carrera corta. ¿La causa? De nuevo, el cuerpo. El desarrollo de un bailarín llega a un límite, por lo tanto, debe aprovechar al máximo la oportunidad temporal que tiene.
            B. lo ha vivido. Desde muy temprana edad, y gracias a la influencia que tuvo por su madre, también bailarina, decidió que también quería entrar en el mundo del baile, pero contemporáneo.  Estudió y se preparó arduamente; no obstante, no contaba con que el destino le jugaría mal: una lesión en la cadera durante un ensayo limitó su desarrolló en la danza clásica. En busca de otros horizontes e impulsado por su afán artístico, decidió incursionar en el ballet folclórico.

            Gracias a su talento y después de muchísimo esfuerzo, logra entrar, en la capital mexicana, al Ballet de Amalia Hernández. Su vida en la compañía ha sido larga e interesante. Viajes que van desde China hasta Dubai, representando un arte netamente mexicano y mostrándole al mundo la belleza de nuestra música, de nuestra danza y de nuestros ritmos más ancestrales. Explica B. que la apreciación que se tiene del ballet folclórico en el extranjero no tiene nada que ver con la que se tiene aquí en su país. “En otras partes del mundo lo valoran más. Aquí no. Las causas son muchas: la falta de promoción y lo caro que es acceder a este tipo de espectáculos. Sin embargo, en otros países, les fascina, es algo espectacular”.
            La vida diaria de B. gira entorno a la danza. La disciplina es su gran compañera. Debe practicar ballet, folclor, y diferentes tipos de baile. También ejercitar su cuerpo para mantenerse en forma y llevar una dieta muy estricta (proteínas, verduras y nada de harinas y azúcares), pues no puede permitirse subir de peso. Su cuerpo es el instrumento, es lo que lo ayuda a expresar su arte. Además, como ser bailarín no es una actividad con un gran poder adquisitivo, debe abrazar diferentes actividades para sobrevivir. Clases de baile, en gimnasios, modelaje o varios tipos de proyectos artísticos se vuelven fuentes inevitables para conseguir ingresos en una profesión que es hermosa, pero que en ocasiones no brinda las herramientas económicas suficientes. “A los bailarines de danza folclórica les va mal, si hay funciones te pagan, pero de todas maneras es un pago muy bajo”, explica B.
            Desde afuera, el mundo de la danza se ve duro, pero atractivo. El virtuosismo escénico siempre llama la atención. Sin embargo, no es un camino fácil, ya que ni siquiera tanta disciplina y esfuerzo aseguran éxito. B. también ha sido presa de una especie de burocracia dancística. Lo mejores no son los que encabezan los repertorios. Como en muchas otras áreas del arte (y de la vida) existen favoritismos y vías para hacer las cosas que nada tienen que ver con el talento. Estas circunstancias lo han llevado a hacer un alto en su actividad para revalorar su arte y sus proyectos a futuro. La presión a la que ha sometido su cuerpo y sus emociones ha sido demasiada y, por su bien, ha decidido hacer un alto momentáneo. Vive bajo mucho estrés e incluso los meniscos de sus piernas ya le empiezan a presentar problemas. Pero todo se le olvida en el momento en el que sale al escenario y la música y las luces atraviesan su cuerpo y sacan el artista que lleva dentro. No lo puede evitar. Bailar es su vida. 
            El alto momentáneo que ha hecho en su carrera no quiere decir que se retirará. Es consciente de que la carrera de bailarín es corta y que pronto deberá buscar otras opciones para seguirse desarrollando, pero siempre dentro de la danza.


            La vida de los artistas nunca ha sido fácil. Desde bailarines, escritores, músicos o actores, el sacrificio es muy alto. El mundo tan caótico en el que vivimos insiste en hacerlos desaparecer. Las oportunidades de trabajo son muy pocas  y la entrega que requiere cualquiera de las bellas artes es increíblemente demandante. ¿Para qué, entonces, dedicarse a una actividad tan golpeada? La respuesta que darán los artistas es que es inevitable. No pueden vivir sin hacerlo. Por otro lado, ¿cómo sería un mundo sin arte? ¿Un arte que igual le interesa a pocos pero que ilumina pequeñas partes del oscuro firmamento en el que vivimos? 

Libros en la Roma: una nueva forma de difundir la literatura

Libros en la Roma: una nueva forma de difundir la literatura
Por Juan Pablo Ramos

La difusión de la literatura, con ayuda del internet, se ha expandido, y ha adquirido nuevas modalidades, desde e-books a blogs. Hace ya casi un año, Gustavo Bernal, Leslie Becerril y Sergio Soto —politólogos de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, pero ávidos lectores de literatura— crearon el proyecto Libros en la Roma, que consiste en la venta online de grandes obras literarias en buen estado y a precio asequible; su medio: Twitter; su área de ventas: la colonia Roma. En palabras de Gustavo, la dinámica funciona así: “Presentamos en Twitter fotografías con la información de los libros que ponemos a la venta. Los interesados nos envían un correo electrónico o un mensaje directo. Acordamos el precio o la forma de entrega donde nos digan. Si es en la colonia Roma, no les ponemos un precio adicional. Y se nos paga al entregar los libros”.
Gustavo nos cuenta que “la idea surge de que una vez que compramos un libro, una vez que lo leímos, lo guardamos en el librero, y ahí veíamos esos libros guardados por años. Es muy padre coleccionar libros, pero también es muy triste que los libros estén allí guardados por mucho tiempo. Por eso decidimos sacarlos a disposición del público a un precio realmente muy accesible, para que los libros puedan estar en manos de los lectores, y que sean leídos. La vida de un libro no existe si no es leído.” Cabe mencionar que ellos no están afiliados a ningún medio editorial u otro proyecto cultural, y de alguna forma u otra, su proyecto aparece como una vía alternativa, por ejemplo, ante las librerías de viejo, cuyos precios, dicho sea de paso, no son siempre muy accesibles. Son un medio independiente: “Somos básicamente lectores que quieren compartir los libros que han leído. A mí, como a algunos de mis compañeros, nos gusta la literatura, pero no somos escritores propiamente dichos, si bien si escribimos sobre política, dado que tenemos una consultoría”.
El enfoque principal de Libros en la Roma es la literatura, mayormente obras de ficción (entre los escritores favoritos de Gustavo están Hesse, Vargas Llosa, Jonathan Franzen y Faulkner); pero también le preguntamos sobre los libros que más le solicita el público, como para darnos una idea, por lo menos, del gusto literario a grandes rasgos: “Notamos cierta semejanza con las listas que las librerías publican acerca de los libros que más venden. Se vende y se pregunta mucho por Gabriel García Márquez (100 años de soledad y El amor en los tiempos de cólera); pero también nos piden best-sellers, como el libro de María Dueñas, El tiempo entre costuras, o La sombra del viento de Carlos Ruiz Safón. También nos piden cosas de autoayuda que no siempre tenemos, como Coelho o ese tipo de libros. Nosotros buscamos un perfil muy enfocado en la literatura. Si alguien revisa nuestro Twitter y la lista de los libros que hemos publicado, verá que son libros para gente que conoce de literatura. Tenemos muchos libros de Alfaguara o Anagrama; libros de premios Nobel; autores reconocidos por su aportación literaria, más que por su estilo de de autoayuda o marketing.”
Sin embargo, nos contó que al arrancar el proyecto hubo dificultades. El acervo que comenzó con casi 150 libros, a partir de las bibliotecas personales de los tres, ahora se ha incrementado gracias a la difusión, y a gente que dona, vende o intercambia libros para el proyecto. “Internet ha sido un medio muy valioso. Cuando empezamos a postear libros en Twitter, pasaron cinco meses hasta que tuvimos nuestra primera venta. Esos cinco meses eran de desánimo porque pensábamos a nadie le interesa, nadie nos lee. Pero a partir que llegó la primera venta, fue poquito a poco subiendo en nuestro número de seguidores y de gente que nos preguntaba por libros o nos compraba libros. Así tuvimos un tipo de boom.”

El 17 de abril cumplen un año. Gustavo nos comenta que quizá hagan descuentos especiales para esa fecha. Asimismo, planean extender, mediante una página web, el alcance de Libros en la Roma, dado que personas de otras áreas de la Ciudad de México, han solicitado libros. “Poco a poco hemos ido construyendo este proyecto. A un año, los resultados han sido positivos. Hemos conseguido muchos libros, hemos conocido muchos lectores y gente interesada en el proyecto. Lo que tenemos ahora a lo que tuvimos hace un año, ha sido mucho mayor”, afirma Gustavo. 

Para la gente interesada en el catálogo de Libros en la Roma, visiten: www.twitter.com/LibrosEnLaRoma o manden un correo a cheapbooksdf@gmail.com


domingo, 12 de abril de 2015

Una tarde con Benjamín Romano

por Juan Rivera



La cita es en la esquina de la calle Arquímedes con Tres Picos, en la colonia Polanco. Se trata de un edificio que se levanta sobre un terreno triangular de tan sólo 167 metros cuadrados; la resolución de espacios es de entrada un importante problema. La construcción lleva el nombre de Torre Tres Picos, ya que, como el sentido común indica, sus paredes obedecieron la forma del terreno. Mas no se trata de un edificio como el resto; a éste se le adivina desde su aspecto insólito una nueva propuesta arquitectónica. Su creador, el mexicano Benjamín Romano, nos espera dentro para guiarnos por la construcción.

Mi trabajo recoge mucho conocimiento de la vida cotidiana. Las paredes dobles del edificio, por ejemplo, simulan la función de un termo, del que bebes café a diario. En realidad no son paredes, sino dos placas de acero que cubren la torre; la exterior se encarga de mantener el clima natural afuera y la interior de mantener la temperatura ideal dentro. Ambas placas están separas unos cuantos centímetros. Si ahora tocas la exterior, está caliente porque le ha dado el sol toda la tarde; si tocas la interior está fresca. Integrar la vida cotidiana en la arquitectura puede solucionarte las necesidades del espacio.



La primera parada es el sótano. Nadie quien camine por las aceras puede imaginar lo que hay debajo de sus pies: un pozo de seis niveles que es en realidad el estacionamiento. Sin embargo, no se trata de un sótano subterráneo como los que muchas construcciones poseen, sino que es un estacionamiento totalmente robotizado, el primero en México. El usuario de las oficinas ―pues ese uso se le ha dado al edificio― coloca su automóvil a nivel de calle, en una plataforma, y se va a trabajar; de la plataforma surgen cuatro pinzas que sujetan las ruedas del automóvil y desciende en el pozo hasta el nivel designado para aparcarlo. Una vez realizada la tarea, regresa a nivel de calle. El sistema es coreano y está conectado por internet al sistema general del manufacturero, de donde recibe la logística mecánica. Cuando el usuario se va, espera en el lobby mientras la plataforma desciende en busca de su automóvil.

La excavación nos trajo problemas técnicos y presiones de Gobierno. A los cuantos metros nos encontramos con que allá abajo pasaba un río bastante grande y más profundo, con que había literalmente cascadas de agua sobre de nosotros. Una serie de maniobras ingenieriles lo solucionó. Como es el primer edificio con estas características, muchas de nuestras necesidades no estaban reguladas. Por ejemplo, está en regla una ley que establece los mínimos de altura para los estacionamientos; pero el nuestro, como no iba a ser ocupado jamás por personas no requería tanta altura, que, además, cada centímetro de excavación significaba una fortuna. Las negociaciones fueron arduas.



En el otro extremo de la construcción, en el piso más alto, el mundo es otro: predomina la transparencia de los cristales. Hacia el sur, resalta el verde del Bosque de Chapultepec, coronado por el castillo al fondo. La mitad norte está poblaba de los edificios de Polanco, entre los que destacan los grandes hoteles. Gran acierto es la ausencia de columnas en los interiores: la estructura misma cumple su función. Los metros cuadrados están aprovechados al máximo, y se crea la extraña sensación de que el espacio es por dentro más grande de lo que por fuera se aprecia. Tres compartimentos independientes, área para las ‘caballerizas’, un baño, un comedor y una pequeña terraza es con lo que cuenta cada nivel.

Desde el primer trazo, sabíamos que el espacio tenía que estar explotado; todo está diseñado en función de ello. Incluso teníamos la altura limitante de 36 metros. La escalera exterior, que da la impresión de estar volando, incluso cumple la tarea de no robar espacio. Reforzamos los techos con trabes que a su vez están soldadas con la primera y segunda placa metálica. La iluminación es abundante, lo que, sumado al regulador de media tensión interno del edificio, es muy atractivo para los inquilinos a la hora del pago de servicios. Torre Tres Picos es una solución consciente de las condiciones externas; la integran las mejores soluciones arquitectónicas de la actualidad.



Su diseño, le valió a Benjamín Romano la Medalla de Plata en la Bienal de Arquitectura Mexicana en 2010. Con la mejor disposición y humildad, el arquitecto nos guió por el recorrido. Actualmente es responsable de la construcción de la Torre de Reforma, diseño propio, que en 2015 se convertirá en el segundo rascacielos más alto del país.
            La Torre Tres Picos es un ejemplo de las adaptaciones que la arquitectura ha sufrido. Hace unos cuantos años era imposible pensar que un estacionamiento tan complejo y costoso sería más rentable que un pedazo de tierra; ahora, la situación ha cambiado. Los años venideros pondrán en jaque la arquitectura.